Las garrapatas y la enfermedad de LYME

Las garrapatas son los ácaros de mayor tamaño, parásitos que se alimentan de sangre y son destacados transmisores de enfermedades, tanto a los animales como a las personas. Por lo tanto, la prevención y erradicación de garrapatas son partes importantes de la sanidad ambiental.

Las garrapatas viven en zonas en las que pueden alcanzar por contacto a los mamíferos de los que se alimentan, como las hierbas altas que se encuentran en los espacios naturales; pero también en jardines o cualquier lugar urbano en el que las plantas puedan crecer y albergar garrapatas.

Necesitan entrar en contacto directo con su víctima, es decir, son incapaces de saltar. Una vez que se posan, están dotadas de piezas bucales que logran traspasar la piel. Además, su saliva tiene componentes anestésicos que impiden que su picadura cause dolor o picor. Con su aparato bucal totalmente introducido en la piel, pueden llegar a medir hasta 2 cm al llenar su abdomen de sangre.

Medidas de prevención

Aunque también pican a humanos, son nuestras mascotas que viven en el exterior o salen a pasear las que tienen más probabilidades de ser parasitadas por garrapatas. En su caso, la mejor opción es consultar con el veterinario las medidas oportunas, como los protocolos de desparasitación o métodos que impiden a los parásitos morder al animal aunque se posen.

En cuanto a las personas, la mejor forma de protección en zonas donde creemos que pueden existir garrapatas es dejar la menor cantidad de piel al descubierto. Pantalones largos, incluso por dentro de los calcetines, y mangas largas.

 

La prevención continúa en el momento de regresar del exterior: como la picadura no duele, es necesario inspeccionar la piel para eliminar las garrapatas que pudieran habernos parasitado, con especial atención a las zonas de piel fina o con pliegues (ingles, parte posterior de las rodillas y codos, detrás de las orejas, cabeza, etc.). Las larvas son muy pequeñas y pueden pasar desapercibidas.

 

En caso de picadura

Es imprescindible retirar la garrapata de forma correcta: nunca se debe manipular, quemar, echar aceite, gasolina o cualquier otro método popular. La extracción se debe realizar con unas pinzas de punta redonda, que agarre al ácaro por la cabeza, lo más cerca posible de la piel. Se tira de forma suave y perpendicular a la piel.

Si se retira, es importante conservar la garrapata durante al menos cuatro semanas, por si transmitiera cualquier enfermedad. En caso de no disponer del material adecuado, es necesario acudir a un centro de salud.

La enfermedad de Lyme

Para finalizar, la importancia del control de plagas de garrapatas también reside en su capacidad de transmitir infecciones, como el tifus o la enfermedad de Lime. Esta última está causada por una bacteria, y aunque no es letal para el ser humano, puede llegar a hacerse crónica si resiste a los antibióticos. Produce múltiples síntomas, como dolores, fatiga, fiebre, mareos y problemas motrices.